No el portafolio de la página de inicio, sino las cosas que solo se notan cuando ya llevas tres semanas de proyecto y es demasiado tarde para cambiar.
Un portafolio pulido te dice que una agencia sabe diseñar y construir. No te dice nada sobre si podrás contactar a alguien cuando algo no esté claro, o si te quedarás mirando una bandeja de entrada vacía durante dos semanas en medio del proyecto. Pregunta directamente: ¿con quién voy a hablar realmente, y con qué frecuencia sabré de ellos sin tener que pedirlo?
El alcance, el cronograma y el precio deben existir como documento escrito antes de que se entregue cualquier anticipo, no como un entendimiento verbal que termina significando algo distinto para cada parte una vez que comienza el trabajo. Si una agencia se muestra reacia a poner el alcance por escrito, esa reticencia ya es la respuesta a si la ampliación de alcance será un problema más adelante.
Confirma desde el principio que serás dueño del código, del dominio y de la cuenta de hosting a tu propio nombre, no al de la agencia. Las agencias que mantienen la infraestructura bajo sus propias cuentas crean un poder de negociación que no deberían tener: si la relación termina, tu negocio no debería quedar bloqueado fuera de su propio sitio web.
Un estudio de diseño, una empresa de desarrollo aparte y un especialista en marketing independiente coordinándose por correo es una configuración común, y una fuente común de que las cosas se pierdan en el camino, porque nadie es dueño del resultado completo. Un solo equipo que se encarga del diseño, la construcción y, si lo necesitas, el contenido y la publicidad bajo un mismo plan elimina por completo ese costo de coordinación.
No automáticamente. Una cotización sin alcance escrito suele ser barata porque le falta trabajo crítico, no porque la agencia sea más eficiente; el costo real aparece después como solicitudes de cambio facturadas por separado.
Dos o tres suelen ser suficientes si son relevantes para tu tipo de proyecto: un cliente activo al que realmente puedas escribir te dice más que una larga lista de logotipos.
Una breve llamada para describir tu proyecto y recibir un plan por escrito a cambio, sin compromiso, y no te cuesta nada comparar ese plan con el de otra agencia antes de decidir.
No necesariamente: el tamaño no garantiza que tengas acceso directo a las personas que realmente hacen el trabajo. Un equipo más pequeño y experimentado al que puedas contactar directamente suele superar a una gran agencia donde tu proyecto queda en manos de quien esté libre esa semana.
Cuéntanos qué quieres construir: te responderemos con un plan claro, sin compromiso.
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